Durante más de 30 años hemos trabajando con pequeños productores en África Central, hemos disfrutado de la maravillosa exuberancia de sus bosques, sabanas y ríos. Además, hemos tenido el privilegio de poder conocer algunos de los variados grupos de poblaciones, con sus distintas culturas e idiomas, de la República Democrática del Congo (RDC), la República Centroafricana (RCA) y Camerún.

Pero, a pesar del paraíso tropical, la vida en África Central es dura. La mayoría de los centroafricanos dependen de sus propios campos y hortalizas para sobrevivir. Aunque son muy buenos productores y trabajan duro para sobrevivir, la agricultura de supervivencia siempre ha sido un reto difícil y que consume mucho tiempo. Cualquier cambio que se quiera realizar en sus métodos agrícolas que requiera un financiamiento o tiempo extra es virtualmente
imposible.

No obstante el hecho de que la seguridad alimentaria es la principal preocupación para casi todos los centroafricanos, en general no pueden alcanzarla. La desnutrición y los problemas de salud son entonces un resultado inevitable. Un estudio desarrollado por Médicos Sin Fronteras en nuestro hospital en Gamboula, RCS, confirmó esta situación. Los resultados mostraron que entre un 8% y un 12% de los niños menores de cinco años de edad en el área estaban gravemente desnutridos. Esta situación de crisis merece la atención de la comunidad tanto local como internacional. Al trabajar juntos se pueden encontrar soluciones apropiadas al problema. La introducción de nuevos cultivos brinda un potencial para facilitar dichas soluciones.