Publicado: 12/4/2017


Joel Matthews, profesor de Tecnología Ingenieril en Diablo Valley College, compartió algunos comentarios después de leer EDN 134. “Gracias por su excelente y oportuno artículo sobre las participación de las mujeres en la agricultura en EDN 134. Tengo algunos comentarios que me gustaría compartir.  Primero, subrayo lo que  Laura Meitzner Yoder dijo en cuanto a no absolutos en términos de comportamiento de género. Esta verdad se refuerza por el contraste existente entre las experiencias de Laura en cuanto a hombres y mujeres trabajando juntos en Asia, y las experiencias de Stacy Reader sobre la separación de hombres y mujeres [en un contexto] en Tanzania.

“Como antropólogo cultural, debo recordarle a la gente que, si nos apegamos al concepto de la relatividad cultural (ninguna cultura posee la habilidad objetiva de interpretar y criticar los valores de otras sociedades), entonces debemos reconocer que este concepto es de dos vías. En otras palabras, aún nuestros ideales supuestamente superiores e igualitarios no pueden ser considerados absolutos.  Esto significa que debemos siempre ser cuidadosos al imponer nuestros ideales, aunque sean bien intencionado, en otras culturas.  Esta imposición ocurre cuando organizamos 'reuniones de poblados' donde insistimos en que hombres y mujeres trabajen juntos.  Claramente, como lo observó Reader, dichas reuniones son consideradas inapropiadas [en un contexto] en Tanzania.

“He observado a muchos facilitadores del desarrollo bien intencionados imponer las reuniones mixtas en contextos donde tal mezcla es inapropiada, pero esta “imposición” por encima de los valores de la comunidad es permitida, y aún alentada, cuando creemos que nuestros valores son superiores a los suyos.   Es fácil imaginar que si los tanzanos siguieran nuestra dirección, podrían alcanzar el tipo de sociedad igualitaria que nosotros concebimos para ellos.  Este  un aspecto difícil de resolver especialmente cuando las mujeres son oprimidas, lo cual sucede con frecuencia. Sin embargo, mi experiencia en África occidental me ha mostrado que forzar a hombres y mujeres a asistir juntos a reuniones en última instancia puede hacer daño a las mismas mujeres que estamos esperando ayudar.  Esto es particularmente cierto en regiones de África occidental donde hombres y mujeres operan en organizaciones separadas y paralelas.

“En Níger, donde realicé la mayor parte de mi investigación, los hombres y mujeres exitosos llevan a cabo relaciones sociales y operaciones de negocios en el contexto de pequeñas asociaciones voluntarias. Entre las mujeres Hausa de Níger, las de ellas son a menudo más exitosas que las asociaciones de hombres.  Uno de los peligros de forzar reuniones de planificación de desarrollo mixtas en este contexto es que los hombres pueden tomar el control fácilmente de lo que anteriormente habían sido empresas de mujeres altamente exitosas.

“De esta manera, sugiero que en algunos contextos, los hombres y las mujeres pueden funcionar en sociedades separadas, no porque a las mujeres se les haya denegado el control conjunto sobre los recursos con los hombres, sino porque las mujeres no quieren correr el riesgo de perder el control de los recursos que ya manejan.  Uno de los precursores más importantes para el desarrollo sostenible y equitativo es comprender lo que ya existe y por qué las cosas son de la manera que son.  Una vez que se entiende esto, se puede descubrir que, en vez de ser desordenadas, las costumbres están basadas en decisiones informadas.

“Abordo estos mismos temas en un artículo recientemente publicado por Taylor and Francis."