La calidad del suelo, también conocida como salud del suelo, es su capacidad para funcionar– cuán bien desempeña los papeles que necesitamos de él, ya sea en un ecosistema natural o manejado. Para evaluar la salud del suelo se utiliza una variedad de medidas y si bien podemos utilizar estas características como indicadores de su calidad, al final  esa calidad es juzgada por cuán bien desempeña sus funciones. Muchos indicadores requieren pruebas de laboratorio complicadas y técnicas, pero otras pueden hacerse con materiales disponibles localmente.   Aprender sobre su suelo puede ser una buena forma de identificar cultivos adecuados para su ámbito o buscar problemas potenciales.

El suelo es una matriz compleja de partículas inorgánicas (minerales), partículas orgánicas inertes (compuestas de carbono), aire, agua y biota.   Las funciones del suelo en general se dividen en cinco categorías: sostener la diversidad biológica y la productividad; regular agua y soluto líquido; filtrar y degradar la materia orgánica e inorgánica;  circular nutrientes, como nitrógeno y carbono; y proporcionar estabilidad y sostén. Los suelos se evalúan en términos de sus calidades tanto dinámicas como inherentes –las que varían y las que no varían basadas en el uso (respectivamente).

Entender las muchas partes orgánicas e inorgánicas que integran el suelo puede ayudarnos a desarrollar un suelo sano, productivo que llene nuestras necesidades. En el Banco de Semillas de ECHO Asia, utilizamos una serie de parcelas de producción con distintos historiales, y nos interesaba comparar las fortalezas y debilidades relativas de cada parcela, tanto para determinar qué cultivos serían los más adecuados para esos sitios y aprender cómo mejorar los suelos ahí presentes.


Leer en línea


Evaluación de la calidad del suelo: Por qué y cómo

Marcia Croft

La calidad del suelo, también conocida como salud del suelo, es su capacidad para funcionar– cuán bien desempeña los papeles que necesitamos de él, ya sea en un ecosistema natural o manejado. Para evaluar la salud del suelo se utiliza una variedad de medidas y si bien podemos utilizar estas características como indicadores de su calidad, al final  esa calidad es juzgada por cuán bien desempeña sus funciones. Muchos indicadores requieren pruebas de laboratorio complicadas y técnicas, pero otras pueden hacerse con materiales disponibles localmente.   Aprender sobre su suelo puede ser una buena forma de identificar cultivos adecuados para su ámbito o buscar problemas potenciales.

El suelo es una matriz compleja de partículas inorgánicas (minerales), partículas orgánicas inertes (compuestas de carbono), aire, agua y biota.   Las funciones del suelo en general se dividen en cinco categorías: sostener la diversidad biológica y la productividad; regular agua y soluto líquido; filtrar y degradar la materia orgánica e inorgánica;  circular nutrientes, como nitrógeno y carbono; y proporcionar estabilidad y sostén. Los suelos se evalúan en términos de sus calidades tanto dinámicas como inherentes –las que varían y las que no varían basadas en el uso (respectivamente).

Entender las muchas partes orgánicas e inorgánicas que integran el suelo puede ayudarnos a desarrollar un suelo sano, productivo que llene nuestras necesidades. En el Banco de Semillas de ECHO Asia, utilizamos una serie de parcelas de producción con distintos historiales, y nos interesaba comparar las fortalezas y debilidades relativas de cada parcela, tanto para determinar qué cultivos serían los más adecuados para esos sitios y aprender cómo mejorar los suelos ahí presentes.

Esta Nota de Investigación describe varias técnicas de muestreo del suelo para un rango de necesidades y capacidades técnicas. Se brindan detalles sobre pruebas para determinar la densidad aparente, la humedad del suelo, el pH y la textura del suelo. Estas pruebas no pueden compararse con las pruebas hechas en un laboratorio de suelos, que a veces pueden ser caras pero proporcionan resultados mucho más precisos. Sin embargo, estas pruebas pueden utilizarse para hacer comparaciones entre parcelas, y además son flexibles y se adaptan con facilidad a las distintas limitaciones de recursos.

 


Colecciones