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La desnutrición es una de las principales causas de muerte en los niños pequeños alrededor del mundo, haciendo a los niños más susceptibles de enfermar y morir por enfermedades comunes como neumonías, diarreas y malaria. En Guatemala, la desnutrición crónica afecta a 1 de cada 2 niños menores de 5 años (46.5% ENSMI 2014/15).1 Guatemala, ocupa el sexto lugar a nivel mundial y en regiones como el altiplano occidental, hasta siete de cada diez menores de cinco años, sufren desnutrición crónica. Las consecuencias de la desnutrición crónica en la niñez se reflejan en la alta mortalidad infantil y materna, menor capacidad de aprendizaje y aumento de la deserción escolar, menos ingresos económicos en la edad adulta y menores oportunidades de desarrollo.

En Guatemala, la mitad de los niños de 6 a 23 meses no tiene una dieta mínima aceptable en cuanto a cantidad y variedad, aumentando el riesgo de padecer desnutrición crónica.2 Adicionalmente, 13.6% de las mujeres en edad fértil y 24.2% de las mujeres embarazadas presentan problemas de anemia, y 25.3% tienen baja talla; factores que aumentan el riesgo de complicaciones durante el parto y posparto.

Una de las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para prevenir la desnutrición crónica es promover el consumo de alimentos variados, de alta densidad de nutrientes y disponibles localmente. Sin embargo, esto puede ser un reto para familias en comunidades pobres en el altiplano occidental de Guatemala, donde las familias son numerosas, tienen ingresos muy bajos, y limitado acceso a tierra fértil y agua segura para consumo.